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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Qué nos tiren los caracoles!


Somos una sociedad que gastó en últimas elecciones $17.4 mil millones para elegir a las personas que también en sus manos el rumbo del país. Consideramos sus propuestas, sus partidos y hasta sus antecedentes para así darnos una idea de lo que en los próximos tres años en caso de los legisladores y seis en caso del presidente podrían hacer por nosotros. Y sin embargo año con año medios informativos acuden con señor llamado El Brujo Mayor para preguntarle qué va a pasar con nuestro país durante el próximo año. No importa cuantos analistas tengamos de nuestro lado, cuanta información objetiva y cuántas decisiones tomemos conscientes al final creemos que el destino del país está en el azar. Y los hechos de esta semana son ejemplo perfecto del porqué los mexicanos pensamos así. 


El sábado pasado en un enfrentamiento entre miembros del ejército y un grupo armado murió una joven. Lo que provocó que este hecho llamara tanto la atención fue que la joven que aquí falleció había sido reina de belleza, poco nos importó que también hubiera otra mujer que perdió La vida en el enfrentamiento o si hubo miembros del ejército heridos todos centramos nuestra atención en Miss Bala. Y las autoridades actuaron conforme a la ideología nacional: el método adivinatorio; de inmediato concluyeron que la mujer era miembro del grupo delincuencial, además aseguraron que ella había disparado, ¿cómo llegaron a tal conclusión sin haber hecho los análisis y estudios periciales necesarios? primero porque se encontraba en lugar de los hechos y dos porque había un arma a 60 cm de donde terminó su cuerpo. Basta con leer los comentarios en las notas de los distintos periódicos digitales para entender que no nos interesa saber cuál fue la historia real ni cómo llegaron las autoridades a dicha conclusión lo único que nos gusta es un método de adivinación y no lo cuestionamos.
Algo parecido sucede con el sistema de justicia si uno fuera detenido por un crimen que no cometió estaría obligado a probar su inocencia teniendo claro que la inocencia, Es tan fácil de probar como la existencia de Dios. Pero si quien diera su testimonio fuera un criminal o un testigo protegido, entonces cuentan con credibilidad de apóstol  Después de todo tiene lógica, si ya mató, robó y vendió drogas ¿por qué tendría que mentir? Y así hoy, un periódico de circulación nacional publica la carta de un hombre preso quien asegura haber sobornado a diversas autoridades de distintos niveles, sin embargo no se pone así mismo en la misma categoría que los delincuentes a quienes se refiere. Esto ha sido motivo suficiente para que el senado exija investigar a los acusados. 

Por eso, en México votamos y luego rezamos y creemos que preguntarle al Oráculo por el destino de nuestro país es un acto patriota. 

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