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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Para Bullies...los grandotes


Nos preocupa el bullying, nos aterran sus cifras, exigimos a las escuelas que hagan algo al respecto, condenamos a los padres que no castigan a sus hijos por hacerles la vida miserable a otros, nos aterra que se use internet para exhibir el acoso y estamos conscientes de los efectos que sufren sus víctimas, desde los daños a su autoestima como las historias de terror de jóvenes que terminan quitándose la vida.
¿Pero somos malvados por naturaleza o estos engendros del mal han tenido muy buenos ejemplos?

En la sesión del 21 de diciembre en la cámara de diputados la diputada del PAN Mariana Dunyaska García Rojas le dijo a Francisco Arroyo quien preside la Cámara, que era víctima de burlas, intolerancia y hasta discriminación, parte proveniente de mismo Arroyo. El presidente respondió: Gracias, túrnelo a las comisiones correspondientes.

El rey de la televisión infantil de todas las décadas, Chabelo, es el ejemplo perfecto del Bully. Siempre tiene el comentario atinado para hacer reír a su público a costillas de alguno de sus invitados, de los defectos o carencias de alguno de sus invitados.

Bulleamos al los policías (las ladies de polanco), a quienes creemos que deben ponerse a nuestro servicio (el gentleman de las lomas), pero al que más nos gusta molestar es al presidente, en algunos sexenios más que en otros (Fox), y en algunos desde la  misma campaña (EPN). Sin embargo nos cuesta trabajo diferenciar el chiste y la protesta genuina, de la violencia, porque los tres casos siempre se escudarán en la libertad de expresión. Y pareciera que cuando el personaje que acusa, grita o hiere es menor, tiene un derecho implícito para lanzar las piedras. No así el otro para defenderse o contestar.

Si como sociedad realmente queremos educar una generación que no disfrute de la vergüenza ajena, deberíamos los adultos de dejar de reírnos un poco.



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