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lunes, 24 de diciembre de 2012

Tontos a meses sin intereses


Navidad nos transforma, es cierto, es probable que sea tanta lucecita la que cambia nuestras prioridades y nos convierte en tontos a meses sin intereses.

Empecemos por los regalos, si acordáramos con la familia hacer los intercambios a mediados de enero, cuando son los descuentos por cambio de temporada, podríamos gastar un 70% menos en las mismas compras. Pero hacer una propuesta así seguramente nos dejaría sin amigos, o al menos sin amigos en navidad. ¿Han pensado en lo que gastamos en envoltura? En un promedio de $25 por regalo, en una familia que tuviera que dar 10 regalos, entre suegros, pareja y sobrinos. $250 pesos en papel que está hecho para tirarse. Bien podríamos tomar nuestros $250 y hacerlos pedazos con las tijeras, rasgarlos con emoción o ponerles cinta adhesiva y quitársela con mucho cuidado para usar los mismos el año que viene. Eso sin contar la cantidad de basura que el papel para envolver genera, sumándose a los empaques de los juguetes que son tan grandes que pareciera ser por lo que realmente pagamos al comprarlos, 2 kilos de cartón, 200 gramos de plástico y la muñeca que pierde su forma al sacarla de la caja.

Ahora vamos a la cena; bacalao, romeritos, lomo, pavo. Independientemente del gasto que cada familia decida hacer en ella, esta noche les propongo un experimento, pregunten a los comensales ¿cuántos de ellos realmente aman el menú navideño? Apuesto a que la respuesta les sorprenderá, pero aún así, es la tradición las que nos mantiene en el camino tomado.

Y por último ¿saben por qué Santa tiene un ejército de duendes fabricando regalos? Porque Santa no tiene tarjeta de crédito y si la tuviera, jamás compraría los regalos a meses sin intereses, porque bien sabe que si así fuera, el milagro de la navidad desaparecería en no más de 2 años cuando los bancos fueran a cobrarle hasta el Polo Norte. Y Santa tiene claro algo, que después de Navidad, Año Nuevo y los festejos de Reyes, hay que pagar prediales y tenencias y… la anualidad a un gimnasio por los kilitos que nos echamos encima con tanto festejo.

Que el sentimiento que esta noche los une con sus seres queridos perdure hasta el próximo año, o al menos que se mantenga cuando sea la hora de pagar… ho ho ho, feliz navidad.

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