Páginas

jueves, 28 de febrero de 2013

Toleramos de más


¿Quién dijo que los Mexicanos no somos tolerantes? Si a algo estamos acostumbrados es a permitir al grado de lo absurdo que las cosas sucedan y cuando ya nos vemos muy bravos hacemos preguntas, nos dan respuestas idiotas y seguimos tolerando.

Ernesto Cordero respondió a la prensa que en el sexenio de Felipe Calderón la maestra Elba Esther no fue detenida porque ellos no vieron nada. Nos queda claro, la miopía se extendía dese la negación al imposible que era mantener un estilo de vida como el que tenía la maestra con las cantidades que declaraba ante hacienda, hasta la incapacidad de ver  los alcances del crimen organizado. Y luego aplicó la respuesta no. 2 del político en apuros: si ya no te puedes defender, reparte la culpa. “No sólo somos nosotros para culpar, ahí está Fox, ahí está Zedillo, ahí está Salinas”. Y entonces nosotros, toleramos.

Un abogado denuncia a un delegado de extorsión. El delegado lo niega y dice que fue hackedo. Pasan unos días y el abogado retira las acusaciones. Todo huele a arreglos que ya no nos quisieron contar y nosotros toleramos.

El hermano de Fernando Larrazabal es grabado recibiendo grandes cantidades de dinero en un casino, él argumenta que se trata de un cobro por la venta de quesos. Seguramente de esos mismos quesos consumía la maestra Elba Esther, por lo de los altos precios. El presidente municipal dice que pondrá a consulta su probable renuncia. Pasa un tiempo, el hermano incómodo queda en libertad, los afectados retiran la denuncia y otra vez huele arreglos y nosotros toleramos.

Rubén Escamilla entonces delegado de Tlahuac fue grabado recibiendo favores sexuales a cambio de un puesto, él aseguró que se trataba de un acto creado para quitarle dinero, pidió una disculpa, ahora es diputado en la Asamblea Legislativa del DF y nosotros toleramos.

Jorge Emilio González es grabado en conversaciones en donde le ofrecen un soborno millonario, es parte de la investigación por la muerte de una mujer en Quintana Roo, detenido por el alcoholímetro por manejar con, él dijo, cuatro tequilas encima, se cambia el nombre, se ampara porque le dio frío, cumple su condena después. Y sigue siendo senador y nosotros toleramos

Así que la próxima vez que le llegue una carta amable de hacienda recordándole contribuir con sus obligaciones puede intentar alguna de las siguientes respuestas:
-       Lo siento no la vi.
-       Es que me hackearon
-       Soy una víctima.
-       Yo sólo vendo quesos.
-       Me pusieron un cuatro.
O ya en el peor de los casos puede responder: Se ha usted confundido, mi nombre real es Jorge X.  

3 comentarios:

  1. Digamos que somos muy vulnerables a las leyes de México. Uno, como mortal, lleva las de perder, lamentablemente.

    Y otra, tenemos una memoria de corto plazo.

    ResponderEliminar
  2. Toleramos...hace tiempo pienso que la sociedad mexicana es la más apática del mundo...

    ResponderEliminar
  3. no entiendo porq somos tan tolerantes con los politicos y con los ciclistas no nos toleran y nos dan el "aventón" y ahi nadie dice nada

    ResponderEliminar