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martes, 16 de abril de 2013

Maratón de Boston

Correr un maratón quiere decir correr 42kms sin descanso, el tiempo promedio para lograrlo es de 4 horas y 20 minutos, en esas cuatro horas la persona dará aproximadamente 50,000 pasos que golpearán el piso con la fuerza de tres veces su propio peso. El cerebro juega también un papel importante, además de ser el obvio encargado de que el cuerpo se siga moviendo, se enfrenta al estrés que supone ver como sus reservas de energía se van acabando. Y por último está la voluntad, la que cada corredor necesita durante al menos 4 meses de entrenamiento para levantarse todos los días y cumplir con ese pequeño paso que lo llevará al maratón y que en el mismo lo mantendrá corriendo aun cuando su cerebro mande señales de agotamiento y su cuerpo esté ampollado, deshidratado y al límite de sus capacidades.

Más de 20,000 personas se inscriben sabiendo que sólo dos llegarán en primer lugar, un hombre y una mujer. La principal competencia son ellos mismos, se preparan para un recorrido de cuatro horas en las que harán un viaje a su conciencia: unos recuerdan, otros resulven problemas, otros lloran, un momento para demostrarse que nunca es demasiado tarde para convertirse en atleta. Cada una de las personas que cruzan la línea de meta de un maratón, sin importar el tiempo en el que lo hagan son una muestra de cómo la voluntad humana está por encima de lo que creíamos físicamente posible, es una historia de triunfo tan grande que podría ponernos la piel de gallina.

Bill Richard es uno de esos corredores que buscaba cruzar la meta en el maratón de Boston, para apoyarlo lo esperaban su esposa y sus tres hijos, la mejor medalla que puede recibir cualquier corredor. Estaban listos para verlo en la línea de llegada cuando ocurrieron las explosiones, uno de sus hijos quedó ileso, su esposa e hija de 6 años se recuperan de las heridas y su hijo de 8 años perdió la vida.
No es que lo que haya pasado ayer sea mayor o menor tragedia, cualquiera que cobre la vida de una sola persona es para lamentar, pero me pregunto a cuántos corredores a partir de ayer, al cruzar la meta, les pasará por la cabeza un dejo de tristeza por quienes decidieron opacar un evento creado para mostrar la grandea de la voluntad humana, con lo más deleznable que somos capaces de hacer como especie.

2 comentarios:

  1. El terrorismo nunca debe encontrar refugio. Es la acción más deleznable que el ser humano puede realizar.

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  2. El interés del poder, se ha impuesto ante el deseo de la paz y armonía, de la Humanidad!

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