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jueves, 15 de agosto de 2013

¿A qué le tememos los mexicanos?

Los mexicanos somos de lo más curiosos, somos valientes ante cosas que los demás temen como nuestro eterno romance con la muerte y a la vez le tenemos miedo a las cosas más extrañas. Aquí una idea.

Le tenemos miedo a las manifestaciones, pero no a todas. Si son grandes entonces sabemos perfectamente como reaccionar, es más, hay un equipo de mercadólogos de la inconformidad que rápidamente ponen a la venta paraguas, camisetas y máscaras de su político favorito, dependiendo de la demanda central de los quejosos.  Pero si son pequeñas nos asustamos con mayor facilidad, por ejemplo un grupo de 150 estudiantes mantienen un plantón en la explanada de la rectoría de la UNAM desde la noche del martes, este movimiento que tiene a la Secretaria de Educación Pública agarrada de… las manos está formada por jóvenes que no alcanzaron a ingresar las universidades públicas. (Deben de haber sido rechazados un montón de veces, el movimiento se formó en el 2006.) El grupo ha conseguido encontrar lugar para alumnos que se quedaron sin oportunidad y mover a las autoridades a crear planes de acción como el plan emergente. Pero su lista de peticiones es más amplia: quieren que haya más dinero, más lugares y más universidades, lo que no sólo es una petición justa, es la carta Santa Claus de todos los mexicanos. Pero también quieren que se cancele el examen de admisión como mecanismo de ingreso a la educación media superior y superior. ¡Buena idea! Ahora que se reúnan con los de la Coordinadora podrán sugerirles que además agreguen a su pliego petitorio que a la salida de la universidad les garanticen un empleo bien remunerado en donde no sea necesario que les hagan una entrevista de trabajo previa.

Otro de nuestros grandes miedos es el uso de la palabra “privatización”, no sólo bastó ver cómo fue el fantasma más utilizado con la iniciativa de Reforma Energética, más que el del General Cárdenas. La palabra “privatización” nos asusta tanto que los maestros que ahora marchan la usan en el centro de sus consignas, no importa que el inciso cuarto del artículo tercero de la constitución diga: Toda la educación que el Estado imparta será gratuita, la palabra PRIVATIZACIÓN es al glosario popular lo que La Llorona a nuestras leyendas.

Y sin embargo, a esas creaturas que nos chupan la sangre, o los impuestos, faltan al trabajo, se otorgan aumentos y se mueven por las zonas lodosas del poder, esas no sólo no nos dan miedo: los votamos, nos tomamos fotos con ellos y en una de buenas hasta les pedimos su autógrafo.

¡Pero qué raros somos!




2 comentarios:

  1. Pame la privatización siempre la han hecho. a su antojo, bancos carreteras el petroleo que nos hagamos ojo de hormiga es otra cosa.
    miedo a que si todo nos ha pasado temblores financieros, naturales. etc
    preocupate tu por que se termine tu encanto

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