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martes, 13 de agosto de 2013

El negocio más vil y el mejor de todos

No hay forma más vil de insultar la inteligencia de la ciudadanía que haciéndole creer que se ayuda a los más vulnerables cuando en realidad se está haciendo uno de los mejores negocios que conoce la política.

Estaciones del metro, banquetas, parques y hasta vías rápidas cualquier sitio de la vía pública con circulación suficiente de gente es el sitio ideal para instalar un puesto o recorrerlo con una canasta llena de mercancía que van desde los dulces hasta los cigarros pasando por los tacos y las gorditas de nata. Un debate al que pocos se atreven a entrarle porque terminan desarmados por argumentos como: pobrecitos hay que ayudarlos o mejor que trabajen en las calles porque si no se van a dedicar a delinquir.

Y es justo aquí, en el corazón apachurrado en donde se esconden las peores historias de terror. Los puestos ambulantes que utilizan electricidad están colgados del alumbrado público, ese que todos pagamos con nuestros impuestos, el dinero que entra no ve ni por asomo el erario porque es parte de la economía informal, hasta aquí no tan grave, hablábamos de ayudar al prójimo. ¿Pero cree usted que tampoco pagan renta? No, no pagan una renta equivalente a la que paga el comercio establecido y tampoco les dan recibo por el uso que se hace del suelo que nos pertenece a todos, no se confunda tampoco tienen título de propiedad sobre las  banquetas que se apartan frente a los puestos con banquitos de plástico para que se estacionen clientes VIP, sí, abajito del letrero de prohibido estacionarse, pero sí pagan. Por ejemplo ambulantes de la delegación Tlalpan en la zona del Ajusco pagan $1600 semestrales por sus puestos si son fijos u $800 si los desmontan por la noche. ¿A dónde va a parar este dinero? ¿Quién se lo queda que no da recibo? Y mejor aun ¿hasta dónde se reparte?

El mes pasado mediante una solicitud de información a la misma delegación se le preguntó sobre un negocio de mudanzas que lleva 16 años instalado sobre un parque público, utilizando la luz con  un diablito y estacionando sus camiones en donde deberían jugar niños, la respuesta de la autoridad fue que no tenían registro alguno de que dicho negocio contara con permiso… o sea que ¿durante 16 años tampoco lo han visto?

Y luego está la historia de los niños de la calle víctimas a las que nos hemos acostumbrado a ver lo suficiente como para dejarlos de ver. Pero esa para la próxima.


2 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo con lo que dices,comercio informal es igual a comercio desleal e injusto para el comercio establecido.

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  2. Me lo comentó un amigo que entró a trabajar a una constructora y se queja que le pagan muy poco: "contrataron los bastardos a una señora para hacer el aseo por 50 pesos el dia, ¡que no ma..en! y se preguntan porque se fue". Los sueldos están por los suelos, los empresarios despiden personal para contratar nuevo pero pagándole mucho menos, empleados pobres solo compran lo básico para sobrevivir, no se necesita ser economista para ver lo que pasa solo con un poco de aritmética se ve, ahora los compradores de las grandes tiendas de departamentos son vendedores ambulantes (aunque los siguen viendo con desconfianza. Andando en la calle todo se ve, solo hay que abrir un poco los ojos; si se van a hacer encuestas y estadísticas hay que hacerlas en el Metro, en las colonias populares, en el Metrobús, etc. no en Plaza Carso, ni en Santa Fe (el barrio de los cascarones de 30 pisos)

    Atte.
    Javier

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