No importa si la pregunta se la
hacemos a un habitante de Guerrero o Michoacán, la respuesta es siempre la
misma, no confían en la policía municipal, confían un poco más en la federal,
luego en el ejército y con mejores
perspectivas la marina.
Esta, es la voz de un ciudadano de
Michoacán, me dice: “es que ustedes, la prensa, no entienden que no se puede
hablar mucho, menos por teléfono”. Síntoma del temor del que son presa los
ciudadanos michoacanos, al que se le suma una eterna desconfianza provocada por
no saber quién juega para qué bando. La llegada de las autoridades federales
tras el convenio firmado, otra vez, entre gobierno federal y local para retomar
el control de la entidad, ha generado aún mayor desconcierto. “Ya ves que hay
tanto y tanto elemento que llegó, pues esto como que está nada más por encima,
ellos no… aquí la gente está confundida con todos esos cambios. Lo que pasó con
los comunitarios, el gobernador ya cambió, antes no quería que entrara nadie,
que era una asunto de Michoacán y ahora cuando estaban ganando estas personas
(los comunitarios), entonces ya hace el cambio. Y a esto no se le ve solución
pronta. Esto no es así de hacer acto de presencia y así va acabar todo,
solamente que pusieran un elemento federal por cada michoacano. Los asaltos,
los secuestros, las extorsiones son cosa de todos los días.”
Las
fuerzas federales buscan desarmar a las policías comunitarias y en el camino
devolver la seguridad a los ciudadanos. Sin embargo a ojos de este hombre quien
puede ver pasar frente a él camionetas repletas de policías altamente armados,
sabe que de poco servirá si en ese momento está siendo asaltado. Y los hechos
justifican su temor, tan sólo un día después de anunciada la estrategia, una
farmacia en Apatzingán fue incendiada a pocos metros de donde se encontraba el
ejército.
No
dice tener una postura sobre los comunitarios o la policía, pero asegura que la
gente los recibía bien cada vez que tomaban una comunidad y sacaban a las
autoridades municipales, tranquilos de que ahora ya no tendrían que pagar una cuota
por derecho de piso, extorsión y demás.
- - ¿A ti te han cobrado derecho de piso?
- - Ah… pero de era de una forma muy rara porque era
por parte de los.. de la misma autoridad. Pero diciendo que era por orden de
allá (los delincuentes). Yo digo que no es que lleguen y ya. Esto está más
profundo, a todos los niveles. Por eso se me hace muy raro el cambio de que si
ellos (comunitarios) venían acabando con todo eso y luego prefiero que vengan
los otros. A ver ¿qué pasó? ¿Ahora quién se beneficia con el cambio? Es una
confusión esto, no sabe uno quién ni cómo. Antes los soldados estaban con los comunitarios y los cuidaban, no se
metían e iban viendo lo que estaban haciendo y ahora ya le dan la vuelta y
empiezan a matar y desarmar comunitarios.
Un sin sentido parece a los
ciudadanos tener el desfile de fuerzas equipadas con camionetas con lanza
granadas, patrullando repletos de Federales y los helicópteros
artillados con los elementos apuntando hacía abajo: “¿Y qué? ¿A quién le van a
tirar desde arriba? ¿O nos van a localizar desde ahí? Es lo que hizo Calderón
en un tiempo y no se acabó nada, no cambió nada. No sé por qué cuando empiezan
a llegar ellos, se sueltan más los asaltos, las cosas comunes y empiezan también
ellos a asustar a los jóvenes y a sacar dinero (los Federales).”
Cuenta
una historia reciente; el pariente de un conocido, salía por la noche de su
negocio cuando fue detenido por un retén Federal, le pidieron la cartera para
revisar sus documentos, cuando se la devolvieron, esta ya no traía dinero. Este
es parte del panorama de uno de los municipios que por la noche se transforma
en un pueblo fantasma y de día en uno repleto de historias de terror que se
transmiten entre murmullos y cuyos protagonistas son siempre personas cercanas
a quienes las cuentan.
“¿Cuál es el alivio para el pueblo, para la gente que
trabaja, que tiene que salir de noche? No sé.”
Termino la conversación.
- - ¿Hay algo en lo que te pueda ayudar?
- - No, nada. El único que nos puede ayudar aquí, es
Dios.
