Llamen a Batman, porque en México necesitamos alguien en quién creer. Cuando queremos saber qué sucede acudimos nosotros al lugar de los hechos e investigamos, cuando eso no es posible volteamos a ver que nos dicen los medios de comunicación, si queremos mayor inmediatez leemos lo que sucede en las redes sociales, pero no en de voz de cualquiera. Al final, fue en twitter donde se creo un rumor que puso Veracruz de cabeza y logró que padres de familia corrieran desesperados a recoger a sus hijos de la escuela. Fue también el mismo Marcelo Ebrard quien uso este medio para desmentir las historias de terror que nunca sucedieron en Iztapalapa.
Este
1 de diciembre, los ciudadanos estuvimos al pendiente de lo que sucedió con la
toma de posesión del ahora presidente Enrique Peña Nieto, como no todos pudimos
estar ahí, dimos nuestra fe a quienes nos narraron los hechos, desde adentro y
desde afuera.
El
presidente de la mesa directiva en la Cámara de Diputados hacía su mejor
esfuerzo para iniciar la sesión, cuando el diputado Manuel Rafael Huerta Ladrón de Guevara, no
estoy editorializando, así se apellida. El diputado aseguró que le estaban
informando que la policía federal había dado de balazos a algunos ciudadanos.
Una
vez iniciada la sesión, cuando tocó el turno al diputado Ricardo Monreal
aseguró “Carlos
Valdivia es el primer asesinato político recientemente muerto hace unos minutos
por soldados con una bala de goma y por gases lacrimógenos.”
¿Quiénes eran sus fuentes?
¿Cómo podían asegurar ellos estos datos?
Aquí lo que ocurría en las
redes sociales.
Epigmenio Ibarra, periodista
y productor de televisión se encontraba del lado de los manifestantes. A las
9.52 de la mañana escribió: “Acaba de Morir el joven al que tomé la foto”. Dos
mensajes después escribió: 8 heridos graves me informa Tlatoani. La información
del que murió fue dada por quienes están operando la camioneta de sonido.
Mientras esto sucedió, medios
como ForoTv ya habían dado por muerto al mismo joven, para después dar a conocer
la versión oficial: el joven estaba herido. Esto fue confirmado por la Policía
Federal y hasta por el mismo 132.
Y así llegamos al final de un
caótico día en el que nos quedamos con muchas preguntas en el aire, ¿quién
estuvo detrás de los hechos?, ¿quién y qué gana con ello? ¿tendrá el 132 tiempo
para mostrar sus objetivos cuando ocupa gran parte en desmentir detrás de qué
hechos está y cuáles no? ¿nos importan más los jóvenes que los policías
heridos? ¿deberían nuestros legisladores pedir una disculpa por utilizar la
tribuna para decir hechos sin verificar, o sea, por mentir? Pero al final, la
pregunta más importante de todas, cuando todos se equivocan ¿a quién le vamos a
creer?
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