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lunes, 3 de diciembre de 2012

¿A quién le vamos a creer?





Llamen a Batman, porque en México necesitamos alguien en quién creer. Cuando queremos saber qué sucede acudimos nosotros al lugar de los hechos e investigamos, cuando eso no es posible volteamos a ver que nos dicen los medios de comunicación, si queremos mayor inmediatez leemos lo que sucede en las redes sociales, pero no en de voz de cualquiera. Al final, fue en twitter donde se creo un rumor que puso Veracruz de cabeza y logró que padres de familia corrieran desesperados a recoger a sus hijos de la escuela. Fue también el mismo Marcelo Ebrard quien uso este medio para desmentir las historias de terror que nunca sucedieron en Iztapalapa.
Este 1 de diciembre, los ciudadanos estuvimos al pendiente de lo que sucedió con la toma de posesión del ahora presidente Enrique Peña Nieto, como no todos pudimos estar ahí, dimos nuestra fe a quienes nos narraron los hechos, desde adentro y desde afuera.
El presidente de la mesa directiva en la Cámara de Diputados hacía su mejor esfuerzo para iniciar la sesión, cuando el diputado Manuel Rafael Huerta Ladrón de Guevara, no estoy editorializando, así se apellida. El diputado aseguró que le estaban informando que la policía federal había dado de balazos a algunos ciudadanos.

Una vez iniciada la sesión, cuando tocó el turno al diputado Ricardo Monreal aseguró “Carlos Valdivia es el primer asesinato político recientemente muerto hace unos minutos por soldados con una bala de goma y por gases lacrimógenos.”


¿Quiénes eran sus fuentes? ¿Cómo podían asegurar ellos estos datos?

Aquí lo que ocurría en las redes sociales.

Epigmenio Ibarra, periodista y productor de televisión se encontraba del lado de los manifestantes. A las 9.52 de la mañana escribió: “Acaba de Morir el joven al que tomé la foto”. Dos mensajes después escribió: 8 heridos graves me informa Tlatoani. La información del que murió fue dada por quienes están operando la camioneta de sonido.

Mientras esto sucedió, medios como ForoTv ya habían dado por muerto al mismo joven, para después dar a conocer la versión oficial: el joven estaba herido. Esto fue confirmado por la Policía Federal y hasta por el mismo 132.  

Y así llegamos al final de un caótico día en el que nos quedamos con muchas preguntas en el aire, ¿quién estuvo detrás de los hechos?, ¿quién y qué gana con ello? ¿tendrá el 132 tiempo para mostrar sus objetivos cuando ocupa gran parte en desmentir detrás de qué hechos está y cuáles no? ¿nos importan más los jóvenes que los policías heridos? ¿deberían nuestros legisladores pedir una disculpa por utilizar la tribuna para decir hechos sin verificar, o sea, por mentir? Pero al final, la pregunta más importante de todas, cuando todos se equivocan ¿a quién le vamos a creer?