Páginas

jueves, 6 de diciembre de 2012

Ya! No marchen! Digo... no manchen.


Brutalidad policial se lee en los títulos de los distintos videos de youtube que son medios relatos de lo que sucedió en el Distrito Federal el 1ero de Diciembre. Tan equivocado sería decir que todos los manifestantes son delincuentes o provocadores como asegurar que todos los detenidos son inocentes.

En las fotografías en dónde se puede apreciar a  varias personas, muchos de ellos adultos, aunque generalizarlos como jóvenes crea en el colectivo nacional un sentido de empatía, están armados con bombas molotov y palos. En algunos videos, en dónde se ven grupos de granaderos lo que más llama la atención es lo que los “ciudadanos” les gritan. “Puto, pinche esclavo, te vendes por $11,000 pesos al mes.” Entre las frases mas mesuradas y elegantes.

La gran mayoría del material que está en las redes proviene de las cámaras de teléfonos celulares. Pero la ciudad tiene otra verdad, una que podría ser mas objetiva. El Distrito Federal es vigilado por más de 13,000 cámaras pero las autoridades han negado el acceso a estas imágenes por ser parte de una averiguación previa en la que están los ahora 69 detenidos.

La presión aumenta sobre las autoridades, un video realizado por diversos artistas y manifestaciones que exigen la liberación de los llamados “Presos Políticos”. ¿Caben todos en la misma categoría? No, ni manifestantes, ni alborotadores, ni paseantes que terminaron viéndose involucrados en el incidente merecen ser tratados igual. Tampoco los policías y granaderos pueden medirse en la misma categoría por el simple hecho de representar a la autoridad. Autoridad a la que el respeto se le ha perdido desde hace mucho tiempo. Y pareciera que gritarle e insultarle es un acto heroico. 

Además de representar un problema político y ser un instrumento de presión lo que le hacen falta a las manifestaciones son reglas, pero nadie quiere ponerlas, no vaya a ser que les salgan a protestar.