Brutalidad
policial se lee en los títulos de los distintos videos de youtube que son
medios relatos de lo que sucedió en el Distrito Federal el 1ero de
Diciembre. Tan equivocado sería decir que todos los manifestantes son
delincuentes o provocadores como asegurar que todos los detenidos son
inocentes.
En
las fotografías en dónde se puede apreciar a varias personas, muchos de ellos adultos,
aunque generalizarlos como jóvenes crea en el colectivo nacional un sentido de
empatía, están armados con bombas molotov y palos. En algunos videos, en dónde
se ven grupos de granaderos lo que más llama la atención es lo que los
“ciudadanos” les gritan. “Puto, pinche esclavo, te vendes por $11,000 pesos al
mes.” Entre las frases mas mesuradas y elegantes.
La
gran mayoría del material que está en las redes proviene de las cámaras de
teléfonos celulares. Pero la ciudad tiene otra verdad, una que podría ser mas
objetiva. El Distrito Federal es vigilado por más de 13,000 cámaras pero las
autoridades han negado el acceso a estas imágenes por ser parte de una
averiguación previa en la que están los ahora 69 detenidos.
La
presión aumenta sobre las autoridades, un video realizado por diversos artistas
y manifestaciones que exigen la liberación de los llamados “Presos Políticos”.
¿Caben todos en la misma categoría? No, ni manifestantes, ni alborotadores, ni
paseantes que terminaron viéndose involucrados en el incidente merecen ser
tratados igual. Tampoco los policías y granaderos pueden medirse en la misma
categoría por el simple hecho de representar a la autoridad. Autoridad a la que
el respeto se le ha perdido desde hace mucho tiempo. Y pareciera que gritarle e
insultarle es un acto heroico.
Además
de representar un problema político y ser un instrumento de presión lo que le
hacen falta a las manifestaciones son reglas, pero nadie quiere ponerlas, no
vaya a ser que les salgan a protestar.