Pandillero
desde los 14, se dedicó al tráfico ilegal de alcohol, la prostitución y el
soborno. Mejor conocido como Al Capone.
George
Celino, mejor conocido como Machine Gun Kelly, traficante, asaltante y
secuestrador.
Estos
son sólo 2 de los nombres que cuelgan en lo que bien podría ser un cuadro de
honor en Alcatraz, bajo el lema “Reos Famosos”.
Personas
que cometieron crímenes y a través de la historia inspiraron, libros, películas
y hasta tendencias en la moda, tanto que se volvieron más famosos que malos.
Este
cuadro de honor que cuelga en la cárcel transformada en sitio turístico nos
muestra como somos parte de una cultura que valora la fama por encima de la
moral. Como la historia que más nos interesa, la que nos fascina es siempre la
del chico malo.
El
último sexenio fue un ejemplo de ellos, desde las camisas de cierta marca que ganaron
fama gracias a que eran las favoritas de los detenidos de moda. Hasta la vaga
discusión sobre si deberían o no prohibirse los narco corridos.
El
viernes pasado un periodista estadounidense se negó durante todo su reporte
sobre la matanza en Conneticut a dar el nombre del asesino. El motivo, no darle
más fama e importancia a él que a las víctimas. Mientras se hacen
investigaciones, se escriben libros, se inventan mitos y quizá hasta se hagan
películas. En la historia sangrienta de México todavía nos tenemos que
responder ¿a quién vamos a poner en nuestro salón de la fama?
