Ser mamá como por generación espontánea. Podría jurar que mi mamá siempre fue así, así la conocí yo, siempre tuvo un agudo sentido para distinguir el bien del mal, nunca dudó en señalarme el camino correcto, cuando dijo "no" sin razón alguna yo simplemente suponía que era porque la negativa respondía a una realidad tan fuerte que resultaba inconfesable para alguien de mi edad. Nunca se quejó, dudó o se echó para atrás. Con la misma seguridad que lo haría un científico afirmaba que el licuado con huevo crudo era la mejor forma de nutrirnos y que nunca, nunca debíamos meternos a la alberca después de comer. Era, ha sido siempre tal su certeza que habría jurado que mi mamá, nació siendo mamá.
Eso pensé hasta que yo me convertí en una. ¿Cómo podía la naturaleza ser tan irresponsable de entregarme a mi la vida de un nuevo ser humano? Así, llévesela a casa, sin instructivo, botón de reset, ni curso previo. Yo no nací siendo mamá, ¿qué tal que se me olvida en el super? ¿o le doy la dosis equivocada de medicamento? ¿cómo saber si la estoy alimentando lo suficiente? ¨¿y si se me cae? ¿respira? ¿la consiento demasiado? ¿qué escuela será la mejor? ¿en serio, respira? ¿me pasé en el regaño? Hizo algo que creo que está mal, aunque en el fondo me muero de risa ¿me río o la castigo? Y me llené de tantas preguntas sin darme cuenta que la naturaleza es tan sabia que para cuando mi hija tuviera edad suficiente para juzgarme también pensará que yo nací siendo mamá.
Pues si, uno conoce a su mamá "como mamá". Su otra vida es pasado (que no queremos conocer) y en el futuro solo hay cabida para una cosa: Siempre sera mi mamá.
ResponderEliminarCuando se habla de la maternidad sólo en términos de “destino sublime” se olvidan las horas/trabajo que implica; cuando se elogia la abnegación, se dejan de lado las privaciones que suelen acompañar el trabajo de crianza. Por otra parte, las embarazadas no consiguen empleo, las parturientas son maltratadas en los hospitales y las madres no cuentan con opciones de cuidado para sus hijos y familiares dependientes (discapacitados, enfermos o ancianos), lo que las limita laboral y cívicamente, además de cargarlas con el desgaste físico y emocional que supone atender solas a esos dependientes. Este trabajo de cuidado de los demás subordina socialmente a las mujeres y tiene consecuencias restrictivas en el ejercicio de su ciudadanía y su participación política. Sin duda ser Madres para alguna sigue siendo lo de todas las generaciones, aunque creo que es valido decir que las de las ultimas generaciones son mas independientes y menos sobreprotectoras. pero solo algunas.
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