La
movilidad es el reto de toda gran ciudad, ¿cómo hacer que todos podamos llegar
de un lado a otro en el menor tiempo posible y minimizando los riesgos? Un
mejor transporte público, reducir los usos del vehículo particular y
modificarlos por opciones alternativas como el uso de la bici o caminar. Y es
justo aquí en donde la tecnología intenta, al menos como un capricho, rebasar
lo que los automóviles no han logrado, la bicicleta voladora. Este prototipo
fue creado en la República Checa gracias al trabajo conjunto de tres diferentes
compañías. Hasta hoy la mayor limitante de esta bicicleta es la capacidad de
sus baterías pero los creadores esperan que en el futuro este tipo de bicicleta
pueda ser usada para el deporte o el turismo, lo que seguramente le daría una
connotación completamente distinta a la
frase “me caí de la bici”. Pesa 95 kilos y por ahora se mueve a través de un
control remoto. ¿Se imaginan que retos se tendrían que sortear para moverse en
una bici voladora por la ciudad de México?
1.-
Los cables de luz. Como si se trataran de las venas de una ciudad que está a
punto de sufrir un infarto, estos cables cruzan la ciudad de la forma más
desordenada posible, no sólo lo espeluznantes que resultan a la vista si no las
adecuaciones que los usuarios particulares han hecho a su modo para robase la
energía eléctrica, si a esto le sumamos que de muchos de ellos cuelgan zapatos
(por cierto, ¿quién los puso ahí?), la bici voladora no podría avanzar más de
10 metros antes de quedarse pegada como bicho en telaraña.
2.-
Los puentes peatonales. Todos sabemos que uno de los principales enemigos del
peatón es el puente peatonal. Disfrazado de protector de la ciudadanía este
traidor no tiene palabra, algunos están sin terminar, otros a dos segundos de
caerse y algunos con pase directo al periférico, los menos con bajada al
camellón entre los carriles centrales y la lateral para que el usuario viva la
emoción de atravesar una avenida de alta velocidad. Nuestra bici voladora
también tendría problemas con los puentes peatonales porque ninguno tiene la
misma altura y chocar a esas alturas no debe ser la mejor de las experiencias.
3.-
Si el mercado de robo de bicicletas ha crecido de manera exponencial, ojo, la
delegación Cuauhtémoc lleva la delantera, imaginen lo que sucedería con la bici
voladora, como darle alas a los alacranes, una parte de los delincuentes que se
dedican al robo de bicicletas deciden esconderlas algunos días después de
atraco para luego trasladarlas a otros estados, dejarlas en casas de empeño o venderlas
en portales de internet como mercado libre, en donde muchas víctimas de la
delincuencia han encontrado lo que ya habían dado por perdido.
Ni
hablar, la ciudad aun no está lista para este nuevo medio de movilidad, pero no
hay problema, tampoco la bici voladora está todavía lista para nosotros, le
cuelgan algunos añitos más.
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pues es una buena alternativa pero eso ya no se le puede llamar bicicleta por que quizá se allá utilizado en primera instancia la forma básica pero al pesar 90 kilos y tener baterías ya me suena mas a motocicleta y si asi hay accidentes ahora entraríamos a otro tipo de accidentes ya fuese por caídas por mal manejo o por fallas eléctricas y como somos los mexicanos mejor ni te cuento y lo dejo a tu imaginación
ResponderEliminarknigthofligth.israel@aolmail.com