UNA BUENA MADRE PARTE II
La sección XXII ha sido para Oaxaca
lo que un hijo adolescente rebelde para una madre con culpas. El hijo rebelde
hace lo que cree correcto sin importar las consecuenlas actos: niños
sin clases, cierra escuelas y las sella para que nadie mas las utilice: “es mi
vida y sólo yo tengo derecho a decidir sobre ella”. Y Gabino Cue responde de la
misma forma que lo haría una madre con sentimiento de culpa: “Mijo si regresas
te quito el castigo, pero regresa por favor”. Así el modelo de comunicación es
un poco engañoso “No habrá sueldo para los maestros faltistas… mientras no
regresen a dar clases”, no se apuren, aquí les cuidamos su caja de ahorro. Esta
madre no sólo actúa temerosa, tampoco se atreve a poner en marcha la nueva
legislación. Lo que más llama la atención es que tampoco ha dado mayores
declaraciones al respecto. Es o tendría que ser alentador para los padres de
familia un plan en el que se aumenten las horas de clase al día o dejen de
respetarse los puentes para que se recuperen los días de clase perdidos, no se
preocupe señora, ya se quedaron sus hijos sin clases, ahora también se quedarán
sin vacaciones. El gobernador no asume una postura en pro de los niños, ni de
los padres de familia pero tampoco del lado de los maestros (o quizá sí, por
eso retiene pero no ahorca).
En
el DF tenemos a otra mala mamá, o muchas. El secretario de gobierno del DF
prometió que no se permitirían bloqueos a las vías de comunicación, todo esto
en el marco del informe de Miguel Angel Mancera. Pareciera que la declaración
fue hace años, porque ya se le olvidó, justo ayer Paseo de la Reforma volvió a
ser bloqueada. La discusión no versa sobre si deban o no manifestarse. Ese es un
derecho que tenemos todos. La queja va sobre los bloqueos y sobre el principio
básico de toda buena madre: “No prometas cosas que no piensas cumplir”. Y los responsabes de tomar decisiones actúan como hijos irresponsables:
-Levanta el tiradero de tu cuarto.
-Si no lo hice yo, fueron mis amigos.
Aunque nuestros funcionarios podrían aprender mucho de una buena madre, la diferencia entre el arte de la crianza y la política es que aunque en las dos aprendemos regándola, con los hijos siempre es con las mejores intenciones.
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