Concurso de Disfraces
Ya estamos tarde para hablar de brujas y fantasmas pero es
que pareciera que algunos han decidido alargar la época hasta que termine el
año. Y si en Venezuela Nicolás Maduró, perdón, eso es imposible, Nicolás Maduro
decidió comenzar la temporada navideña antes de tiempo para alargar la
felicidad, aquí, por qué no alargar la temporada de los monstruos.
Bienvenidos al desfile
De jinete sin cabeza viene disfrazado el gobierno
michoacano. Pésimo disfraz para un estado que es golpeado por la inseguridad,
delatado por los grupos de autodefensa y por si le faltara algún conflicto
también están los de orden magisterial. Ni por donde empezar.
El Monumento a la Revolución decide por un disfraz
comunitario que hace alusión a los juegos que tanto tiempo nos quitan, de
Plantas contra Zombies se visten maestros de la Coordinadora Nacional de
Trabajadores de la Educación y comerciantes de la plaza. Con más de 50 días de
campamento los maestros han echado raíces suficientes para tomar el papel de las
plantas y los comerciantes molestos con la nula respuesta de la autoridad se
han ganado el puesto de zombies pues parece que les dan trato de muertos
vivientes.
Los legisladores han decidido que para cualquier fiesta
ellos siempre irán de momias. Es que ya se dieron cuenta que para tan lucidor
disfraz sólo hace falta tener un buen rollo y darle vueltas y vueltas hasta que
se nos olvide de lo que estaban hablando.
Disfrazada de fantasma viene la promesa de que habrá
resultados y consecuencias por parte del gobierno de EEUU en el caso de
espionaje al gobierno mexicano. Aunque este fantasma carece de transparencia,
viene así porque la mayoría sabe que los fantasmas no existen, pero aún así
fingen tenerles respeto.
Abran paso a la Reforma Hacendaria que para este año y todo
el que viene eligió vestirse de vampiro chupa sangre.
Este año nos ahorramos el disfraz de Chucky y el de Bruja
por resultar demasiado obvios. Por cierto ¿alguien sabe por que por primera vez
dejaron de venderse máscaras de Carlos Salinas en los semáforos de la ciudad?
Buuuu, no, mas bien ¡Boooh!