Sospecho, muy chica aprendí que la
magia no existe, cuando algo parece fuera de la realidad es muy probable que
esconda un truco. Ya de más grande aprendí que cuando algo no embona en la
lógica más simple también esconde un truco. Desde el 19 de abril las
instalaciones de rectoría de la UNAM fueron tomadas por un grupo de
encapuchados, algunos autonombrados estudiantes, eso no nos consta, lo de
encapuchados sí. Podrían hacer un video como el que dio nacimiento al 132
mostrando sus credenciales pero como no quieren que se les vea la cara se
antoja imposible. Pedían muchas cosas, entre ellas que sus “compañeros”
estudiantes del CCH que habían sido expulsados por cometer actos violentos
fueran reinstalados en la escuela, que no se modificara el plan de estudios y
otras cosas que se fueron sumando como la gratuidad del educación y su negativa
a la modificación del artículo 3 constitucional. Hagamos una pausa en el punto
de la gratuidad de la educación: algunos padres de familia fueron obligados a
firmar en sus escuelas cartas con su negativa a la reforma porque según les
explicaron en la escuela, ahora la educación de sus hijos iba a costar. Este
argumento de defensa se escucha también en los maestros inconformes de
Guerrero. Repasemos la constitución, las modificación al artículo 3º tienen que
ver con la evaluación de los maestros y su permanencia sujeta a esta
evaluación. Por si no se habían echado
un clavado en nuestra carta magna el inciso IV del artículo 3º dice con todas
sus letras:
IV.
Toda la educación que el Estado imparta será gratuita.
Si bien uno de sus principales
argumentos carece de sentido, tampoco lo tiene el que hayan abandonado las
instalaciones de rectoría así nada más, tan fácil. Tanto ruido para llegar y
tan poco para irse, en la madrugada, sin escándalos y con una negociada
apertura al diálogo que se dará hasta el 9 de Mayo. ¿Cuándo lo decidieron?¿Quién
los convenció? ¿Por qué ninguna autoridad se colgó la medalla de haber logrado
un desalojo pacífico? ¿Pasará algo con las denuncias interpuestas en la PGR?
¿Conoceremos en algún momento el rostro de los inconformes? Pero sobre todo…
¿quién, quién podrá salvarnos?