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martes, 30 de abril de 2013

A mi no me gustan los niños

Me he topado (pocas veces por fortuna) con personas que me dicen con toda naturalidad: "A mi no me gustan los niños". Se supone que quienes tenemos hijos debemos ser políticamente correctos y responder un respetuoso -No comparto pero respeto- y evitarles las inconveniencias de ponerles a nuestros hijos cerca. Un comentario así está tan mal y debería ofendernos tanto como si alguien se atreviera a decir: "A mi no me gustan los viejitos".
Ser niño no es una condición predeterminada, es una etapa, es temporal. Podría llenar este espacio con frases comunes sobre como todos tenemos un niño dentro o que la infancia es el futuro del país pero la ecuación es mucho más sencilla: los niños, aquellos seres que algunos deciden que no les gustan, son los que trabajarán mañana para que puedan pagarse sus pensiones.
El portal Children's Rights ha medido distintos países conforme su cumplimiento a los derechos de los niños los países mejor calificados son
Liechtenstein
San Marino
Andorra
Nueva Zelanda
Monaco
Los que se encuentran en la lista roja ocupando los últimos cinco lugares son
Niger
República Democrática del Congo
Afghanistan
Somalia
Chad

México ocupa el lugar 111 de 196 países, eso no nos sitúa en un cómodo punto medio, sino en el rojo calificado como "situación muy difícil" los puntos que se toman en cuenta para esta medición son mortalidad, expectativa de vida, pobreza, educación, bajo peso al nacer, VIH, trabajo infantil, matrimonio infantil, mutilación genital, impacto ecológico para el futuro de los niños, derechos y libertades, la satisfacción con la vida y la guerra y otras situaciones de violencia.

Respetar a los niños no es sólo responsabilidad de sus padres, lo es de todo aquel que se tope con ellos, no sólo estás creando una mejor sociedad, les estás enseñando cómo deberán tratarte a ti cuarenta años más tarde.