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lunes, 8 de abril de 2013

PALABRAS MALDITAS


Existen el vocabulario popular mexicano una serie de palabras que si bien no son prohibidas parecerían estarlo, utilizarlas de forma incorrecta crean el mismo efecto que mencionar a Mufasa en el Rey León, o Lord Voldemort en Harry Potter.

La primera es "ESTUDIANTES"
No importa si no sabes qué estudian, dónde estudian, cuáles son sus calificaciones o si son unos fósiles que llevan dedicándose diez años a una licenciatura de cuatro. Ser considerado ESTUDIANTE da poder suficiente para tomar instalaciones públicas, retener camiones y  cerrar avenidas entre otras actividades. Todo esto puedes hacerlo encapuchado por si te preocupa ser identificado. El fantasma del 68 es tal que se le sigue apareciendo a algunas autoridades que prefieren hacerse los ausentes cuando en el conflicto en cuestión haya estudiantes.

PRIVATIZACIÓN
Esta palabra representa, no según el diccionario de la al academia de la lengua española, si no del de usos y costumbres de nuestra nación: peligro inminente. No importa si de trata del petróleo o la educación, si es posible o no, usarla asusta. Asusta tanto que las agrupaciones de maestros que están en contra del reformado artículo 3º de la Constitución la usan, aunque no haya un solo párrafo de la reforma que la mencione.

LIBERTAD DE EXPRESION
Protegida en el artículo 7º de la Constitución Mexicana y el la Declaración de Derechos Humanos, todos tenemos derecho a pensar, decir y publicar lo queramos sin motivo a ser perseguidos por nuestras ideas. No se emocionen, tiene un límite si nuestra idea es incendiar un edificio y decidimos publicarlo para además buscar quién nos ayude, es probable que seamos y debamos ser detenidos, estamos usando la liberta de expresión para invitar a cometer un crimen, si deseo publicar mis poemas de amor con pintura en aerosol en la pared de mi vecino también deberían detenerme, estoy dañando propiedad ajena. Si decido insultar a mi político en turno gritándole o escribir pancartas  en las que mis argumentos no sean mayores que simples calificativos, como suelen ser la mayoría de los insultos, también alguien debería pedirme que me limitara, porque mi derecho termina justo en donde empieza el suyo, el artículo 12 de la declaración de Derechos Humanos dice que nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques en su honra o a su reputación. Sin embargo serán pocos los que se atrevan a defender este derecho, porque como palabra poderosa, nadie querrá ser juzgado por atentar contra la libertad de expresión.

Aún quedan algunas por estudiar como REPRESIÓN, SOBERANÍA y OPOSICIÓN, pero será para la próxima. (El tiempo violó por hoy mi libertad de expresión)