Existen el vocabulario popular mexicano una serie
de palabras que si bien no son prohibidas parecerían estarlo, utilizarlas de
forma incorrecta crean el mismo efecto que mencionar a Mufasa en el Rey León, o
Lord Voldemort en Harry Potter.
La primera es "ESTUDIANTES"
No importa si no sabes qué estudian, dónde
estudian, cuáles son sus calificaciones o si son unos fósiles que llevan
dedicándose diez años a una licenciatura de cuatro. Ser considerado ESTUDIANTE
da poder suficiente para tomar instalaciones públicas, retener camiones y
cerrar avenidas entre otras actividades. Todo esto puedes hacerlo
encapuchado por si te preocupa ser identificado. El fantasma del 68 es tal que
se le sigue apareciendo a algunas autoridades que prefieren hacerse los
ausentes cuando en el conflicto en cuestión haya estudiantes.
PRIVATIZACIÓN
Esta palabra representa, no según el diccionario de
la al academia de la lengua española, si no del de usos y costumbres de nuestra
nación: peligro inminente. No importa si de trata del petróleo o la educación,
si es posible o no, usarla asusta. Asusta tanto que las agrupaciones de
maestros que están en contra del reformado artículo 3º de la Constitución la
usan, aunque no haya un solo párrafo de la reforma que la mencione.
LIBERTAD
DE EXPRESION
Protegida en el artículo 7º de la Constitución
Mexicana y el la Declaración de Derechos Humanos, todos tenemos derecho a
pensar, decir y publicar lo queramos sin motivo a ser perseguidos por nuestras
ideas. No se emocionen, tiene un límite si nuestra idea es incendiar un
edificio y decidimos publicarlo para además buscar quién nos ayude, es probable
que seamos y debamos ser detenidos, estamos usando la liberta de expresión para
invitar a cometer un crimen, si deseo publicar mis poemas de amor con pintura
en aerosol en la pared de mi vecino también deberían detenerme, estoy dañando
propiedad ajena. Si decido insultar a mi político en turno gritándole o
escribir pancartas en las que mis
argumentos no sean mayores que simples calificativos, como suelen ser la
mayoría de los insultos, también alguien debería pedirme que me limitara,
porque mi derecho termina justo en donde empieza el suyo, el artículo 12 de la declaración
de Derechos Humanos dice que nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su
vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques en
su honra o a su reputación. Sin embargo serán pocos los que se atrevan a
defender este derecho, porque como palabra poderosa, nadie querrá ser juzgado
por atentar contra la libertad de expresión.
Aún quedan algunas por estudiar como REPRESIÓN,
SOBERANÍA y OPOSICIÓN, pero será para la próxima. (El tiempo violó por hoy mi
libertad de expresión)