Quedé
en que iba a aprovechar este espacio para contarles cómo ha sido mi preparación
para el 70.3 de Cozumel, combinada con trabajo, esposo e hijos. He de
confesarles que he pasado tanto tiempo conmigo durante el entrenamiento que he
escrito en mi cabeza esto más de cien veces, sin embargo he tenido tan poco
tiempo libre que hasta ahora, que faltan sólo 6 días para cumplir con mi meta
que tuve tiempo de sentarme un rato a escribir.
Cuando
me preguntaron para la revista Triatlón cómo le hacía para darme tiempo para
entrenar, contesté de la forma más estúpida. “Con una agenda”. Me refería a que
a partir de las 5:30 am tengo una agenda y no puedo darme el privilegio de
distraerme con algo 10 minutos de más, porque entonces ya no me dará tiempo
para lo demás y mi día se caería como fichas de dominó. Pero esa no es la forma
en la que consigo hacerlo todo. La agenda de poco valdría si no contara con el
apoyo de mi familia. Los triatletas presumen tener el índice de divorcio más
alto (en el deporte profesional lo tiene la NFL entre un 60% y 80%). Aunque
dudo que haya estudios que lo confirmen, las horas que tienes que dedicar a
entrenar para un triatlón podrían sacar de su zona “zen” a cualquier pareja. No
sólo son las horas de lunes a jueves, los fines de semana te escapas al menos 4
horas y por si esto fuera poco ¡regresas cansada! (Aunque me imagino más este
reclamo viniendo por parte de una mujer, todos somos celosos del tiempo que
nuestra pareja tiene para dedicarnos.) Pero no sólo requieres a tu lado de alguien
que entienda que ciertas horas de tu día están destinadas a entrenar, requieres
de alguien que crea en ti, que te empuje de la cama en las mañanas, que te dé
esa palmadita en la espalda cuando lo necesitas, que reconozca tus avances, que
no te deje detenerte, que aguante tus eternas y repetitivas pláticas sobre
kilómetros y dolores musculares y que te recuerde que tú puedes. Ya si además
te acompaña y entrena contigo, te fuiste rayado. Ese es mi caso. Así que vamos
restándole mérito a la agenda y dándoselo a mi marido que al inicio de este
proyecto me preguntó: “¿Me estás diciendo que vas a pasar más tiempo con tu
coach que conmigo?” y tres meses después lo terminó diciendo: “Habla con Frank
y dile que te vea un día más para que te explique bien lo del desmontaje.”
Por
supuesto que a este apoyo familiar se le suman todos los que me rodean,
empezando por los paros de mi mamá para cuidar a los niños y los mismos
niños, #Pamde10 entrenó varias sesiones
de fuerza conmigo o #Benjade4 que veía caricaturas mientras yo le daba al
rodillo, hasta amigos, compañeros de trabajo y demás familiares que han estado
presentes de distintas formas.
Hay otras partes de esta historia que me parece son importes
de contar, como el tema de la dieta que seguramente les será de utilidad.
Espero poder hacerlo antes del domingo. Por el momento, sólo quería aclarar ese
detallito sobre la agenda.
Por cierto, llevamos $17,619.41 recaudados y la meta es de
$31,000 que servirán para construir una casa para una familia sin recursos. Pueden
donar aquí http://www.atletasconcausa.org/project/pamela-cerdeira-corre-por-causa/
