Aquellos que fuimos educados en el
catolicismo, tarde o temprano nos encontramos con preguntas a las que la
“palabra divina” no podía responder, la lógica tampoco, pero al final siempre
había alguien dispuesto a decir: son los misterios del señor y para eso está la
fe. Fin del comunicado.
Construir una imagen digna de
adoración no es trabajo de un día y la iglesia tiene una guía práctica para
lograrlo; el camino a la santificación. Bajo este mismo esquema pareciera que
Nicolás Maduro tiene a quien rezarle para mantener el poder: San Hugo o el
Santo Chávez.
El
personaje a santificar, según la iglesia Católica, debe haber tenido
virtudes heroicas o en dado caso fallecido como mártir. Las virtudes heroicas
de Hugo Chávez estarán a juicio de los venezolanos, pero su muerte dejó de ser
un asunto simplemente de mala salud cuando el mismo Chávez dijo el 28 de
diciembre del 2011 que Estados Unidos podría haber desarrollado una tecnología
para inducir el cáncer. MARTIR DEL IMPERIO
Para seguir con el proceso, nuestro
candidato a Santo debe de haber hecho un milagro para ahora poder ser
beatificado. Convertido en pajarito “chiquitico” el ex presidente se le
apareció a Nicolás Maduro y le dio su bendición para comenzar la campaña
electoral. Milagro #1
Pero convertirse en santo requiere
de otro milagro más, si sucede en temporada de vacas flacas es mejor. Hace unos días Nicolás Maduro dijo que su
antecesor apareció en una de la paredes que forman parte de la excavación para
la construcción de una línea del Metro de Caracas. La imagen quedó para la
posteridad en una fotografía, porque la original desapareció de inmediato, de
la misma forma que desapareció el nombre del trabajador que tomó la foto. Una
pena, porque hubiera sido un excelente punto para crear un centro de adoración.
Milagro #2
Aquí
empieza el proceso de Canonización. Es importante asignarle al santo un día de
fiesta, así que por decreto será el 8 de diciembre el “Día de la lealtad y el amor al comandante
supremo Hugo Chávez”, que conste que dice “lealtad” porque ese día también se
celebrarán elecciones municipales.
Lo hemos logrado, tenemos un Santo. Ahora sí, ¡a rezar!
(Por cierto, lo de la multiplicación de los penes hubiera sido algo interesante)