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miércoles, 1 de mayo de 2013

Se van de Rectoría y a mi me queda la sospecha


            Sospecho, muy chica aprendí que la magia no existe, cuando algo parece fuera de la realidad es muy probable que esconda un truco. Ya de más grande aprendí que cuando algo no embona en la lógica más simple también esconde un truco. Desde el 19 de abril las instalaciones de rectoría de la UNAM fueron tomadas por un grupo de encapuchados, algunos autonombrados estudiantes, eso no nos consta, lo de encapuchados sí. Podrían hacer un video como el que dio nacimiento al 132 mostrando sus credenciales pero como no quieren que se les vea la cara se antoja imposible. Pedían muchas cosas, entre ellas que sus “compañeros” estudiantes del CCH que habían sido expulsados por cometer actos violentos fueran reinstalados en la escuela, que no se modificara el plan de estudios y otras cosas que se fueron sumando como la gratuidad del educación y su negativa a la modificación del artículo 3 constitucional. Hagamos una pausa en el punto de la gratuidad de la educación: algunos padres de familia fueron obligados a firmar en sus escuelas cartas con su negativa a la reforma porque según les explicaron en la escuela, ahora la educación de sus hijos iba a costar. Este argumento de defensa se escucha también en los maestros inconformes de Guerrero. Repasemos la constitución, las modificación al artículo 3º tienen que ver con la evaluación de los maestros y su permanencia sujeta a esta evaluación.  Por si no se habían echado un clavado en nuestra carta magna el inciso IV del artículo 3º dice con todas sus letras:

IV. Toda la educación que el Estado imparta será gratuita.

            Si bien uno de sus principales argumentos carece de sentido, tampoco lo tiene el que hayan abandonado las instalaciones de rectoría así nada más, tan fácil. Tanto ruido para llegar y tan poco para irse, en la madrugada, sin escándalos y con una negociada apertura al diálogo que se dará hasta el 9 de Mayo. ¿Cuándo lo decidieron?¿Quién los convenció? ¿Por qué ninguna autoridad se colgó la medalla de haber logrado un desalojo pacífico? ¿Pasará algo con las denuncias interpuestas en la PGR? ¿Conoceremos en algún momento el rostro de los inconformes? Pero sobre todo… ¿quién, quién podrá salvarnos?