Esta fue sin duda la semana de
Ricardo Monreal, lo más importante fue haber librado el mal, la
Procuraduría General de la República atrapó a un grupo de personas que pretendían
atentar contra su vida y la de su hermano. Él dijo a través de twitter que
estaba bien gracias a Dios y al Santo
Niño de Atocha. Miren nada más que bonito le dice al señor Procurador.
Pero la otra cosa que Ricardo
Monreal hizo bien en la semana fue leer el periódico. En sus manos cayó el
diario Basta y lo que llamó su atención fue el artículo de Daniel Bisogno
titulado “Malditas Domésticas”,
En él hace referencia a las
empleadas del hogar que han trabajado con diferentes famosos y cuyas relaciones
laborales han terminado en demandas. Incluye una anécdota personal en la cual
alguien de su entera confianza le robó durante cierto tiempo. Podríamos
analizar las palabras que en esta columna utilizó para decidir que tan grave es
el comentario pero no tiene sentido, también podríamos dedicarnos a utilizar
cuatrocientas palabras más para denigrar su trabajo pero correríamos el riesgo
de caer en un lugar común y mucho peor caer en una discusión que no aporte. Eso
pasa generalmente con el insulto.
Mejor
revisemos las cifras
En México 2.2 millones de personas
se dedican al trabajo del hogar, en su mayoría mujeres. El 5.1% de los hogares
contratan trabajadoras del hogar. El principal problema con el que se enfrentan
es la mala relación entre el trabajo y el sueldo que por este perciben, pero en
segundo lugar: abuso, maltrato, humillación y discriminación. El 32% gana un
salario mínimo. El el 40% de uno a dos salarios mínimos y el 21% tiene un
ingreso mayor a dos salarios mínimos. A esto se le suman las largas jornadas
laborales, la falta de seguridad social y prestaciones.
Les podría apostar que la frase “Tu
eres sólo una criada” es y ha sido parte del guión de al menos 80% de las
telenovelas producidas en México. El uso de la palabra “chacha” para ofender es
común en el programa de televisión La Sopa de E Entertainment y también ha sido
utilizada en la Revista Chilango, sólo por citar algunos medios. El empleado de
cualquier empresa renunciaría si en el comedor de su lugar de trabajo le dieran
las sobras, para una parte importante de los y las empleadas del hogar este es
el común. Nos hemos acostumbrado a entender que no es sólo un trabajo inferior,
si no lo que es todavía peor, pensar que se trata de una categoría de seres
humanos inferiores. Y los medios hemos sido cómplices de favorecer, reproducir
y darle permanencia a este patrón de discriminación.
En México hay personas que tienen a
su servicio otras personas a quienes les pagan mal, las maltratan y les hacen
trabajar bajo condiciones que ninguno de ellos aceptaría en sus propios empleos,
esto no es porque en México haya ricos que puedan pagarlo, es porque
lamentablemente hay muchísimos pobres.