La semana pasada Ricardo Monreal en conferencia de prensa se
refirió al trabajo de las autoridades quienes detuvieron a un grupo de personas
que planeaban un atentado en su contra: “reconozco la diligencia
con la que se actuó, así como el trato que tuvo conmigo el secretario de
Gobernación y el director del CISEN y reconocerlo no desmerece mi posición
opositora.”
¿Dio las gracias? Eso me habría dicho mi
mamá, “¿diste las gracias?”. Sonó a esa clásica situación en la que comienzas a
reclamarle a alguien porque seguramente agarró sin tu permiso algo que no
encuentras, y la otra persona descubre que en realidad fuiste tú quien lo
olvidó en otro lado. Te lo entrega, y tú que ya estabas enojado, con la cola
entre la patas le dices: “lo hiciste bien, pero deja de agarrar mis cosas”…
Todo antes de dar las gracias.
¿Tendría que darlas (gracias)?
Probablemente no, un gobierno que protege a sus ciudadanos es un gobierno
eficiente, hacer bien su trabajo es su obligación y a mi nadie me da las
gracias por ir a trabajar, pagar impuestos o lavarme los dientes. Monreal
reconoció el actuar de las autoridades, hasta ahí bien, pero entonces ¿por qué
la patada de mula final?
- -COMIENZA LA PESADILLA DE LA IMPOSICIÓN Y
LA ILEGITIMIDA
-
-SEGUIREMOS ELEVANDO LA VOZ CONTRA
ESTE RÉGIMEN DE OPROBIO, CORRUPCIÓN, INMORALIDAD Y CADUCIDAD
Parte de su discurso el primero de
diciembre, el día en que Enrique Peña Nieto tomó posesión. ¿Anularía un simple
reconocimiento la autoridad de las palabras que antes pronunció? ¿Es el ser
oposición sinónimo de sólo criticar? O es que él alguna vez juzgó a quien
reconoció en la oposición un éxito o hasta un aliado.
Palabras de una madre a Ricardo Monreal,
recuerda que uno es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras. Reconocer
que alguien mas hizo algo bien, habla mas de ti que del otro. Y ¿ya dio las
gracias?