Alucinamos
las historias de horror de los curas pederastas y condenamos a la institución
que no sólo los cubrió si no que además los movió de lugar para que siguieran
cometiendo los mismos crímenes contra nuevas víctimas. No comprendemos la
aberración contra los métodos anticonceptivos en un mundo plagado de
enfermedades venéreas y niños que llegan al mundo en situaciones en las que no
eran deseados. Nos cuestionamos cómo es que una religión cuya fe asegura que el
ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios divide los derechos y
obligaciones de sus fieles por género, preferencias sexuales y categorías. Y
aun así, en medio del desconcierto, el enojo y la pérdida de fieles el reality
show más grande del mundo rompió records de audiencia.
La elección
del Papa fue el ejemplo perfecto de cómo mantener los ojos del mundo atentos a
una chimenea. ¿Quién iba a pensar que podría crearse un espectáculo en donde el
80% de la imagen iba a ser sólo una chimenea? Que dos veces al día sacaba humo:
negro para anunciar que el juego continúa, blanco que llegó a su fin. Y no uso
la palabra “espectáculo” de forma peyorativa, sino con la emoción y expectativa
que un evento como este genera. Como elemento extra una gaviota, símbolo
universal de libertad que cómodamente se postró sobre la observada chimenea
durante un largo rato previo al gran anuncio, el humo blanco.
Y Habemus
Papam Jorge Mario Bergoglio, argentino, nombrado cardenal por Juan Pablo II.
Ahora Francisco. Con un historial que lo relaciona a la acusación por haber
entregado a sacerdotes al ejército durante la dictadura Argentina a lo que el
respondió que hizo lo que pudo con la edad que tenía y las pocas relaciones con
las que contaba para abogar por las personas secuestradas por el ejército
hasta haber calificado la legislación argentina sobre el matrimonio homosexual
y la adopción de niños por parte de homosexuales como una movida del diablo.
Francisco empieza en medio de las esperanzas que trae la renovación a una urgida
comunidad católica y el fuego de las acusaciones que no obra del demonio sino
de sus mismos miembros pesa sobre la institución, sumadas a las historias sobre
la vida de Jorge Mario Bergoglio que saltaron a la luz con la misma rapidez que
los chistes en las redes sociales.
Fueron tendencia Juan Pablo II nombre que
apostaban elegiría el nuevo papa, #HabemosPapam tan pronto se asomó el humo
blanco, #Bergoglio, #TeRogamosSeñor y #Jesuita en México. En Estados Unidos #RemplazalostítulosdepelículasconelPapa
como “ como perder un papa en 10 días” o “Los juegos del Papa” y en Argentina
#LosArgentinosDominamosElMundo, #MESSIas y #LaBarraDelPapa que fue su principal
porrista. Y así ocurrió el milagro, cuando el contenido de las redes sociales
se llenó si no de fé, si de sus palabras.