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viernes, 15 de marzo de 2013

Si fuéramos fieles electores

-No importa quién sea el elegido, aquí estaremos para apoyarlo y seguir caminando para el crecimiento de la iglesia.
Escuché las palabras de este católico y me pregunté qué pasaría si los ciudadanos tuviéramos frente a nuestro gobierno la misma posición, si en vez de ser electores, fuéramos fieles.

Este es un ejercicio que debe analizarse desde dos frentes: el idealista y el realista, por no decir el pesimista.

El idealista
Sin importar si nosotros votamos por el de Tabasco, el del Edo. de México o la chilanga, el ganador tendría todo nuestro apoyo. No hay que ser muy sabios para entender que un presidente sin apoyo no aporta nada nadie, es tan perjudicial para sus seguidores como para sus opositores.

Cuando algo nos molestara sobre la situación en la que estamos, en vez de hacer marchas y manifestaciones, alzaríamos nuestra voz al altísimo, que evidentemente no me refiero a nuestro presidente, y armaríamos una escandalosísima plegaria. Cambiando el "demandamos" por un "te rogamos señor".

No tendríamos que esperar a que el policía nos cachara cometiendo una infracción o la Secretaria de hacienda nos mandara cartas de amor invitándonos a pagar nuestros impuestos, sería tal la culpa que pesaría sobre nuestros hombros que correríamos a confesar nuestros pecados.

Olvídense de la millonaria instalación de cámaras de seguridad como las del Distrito Federal, nos bastaría la fe para saber que alguien siempre nos está observando.

Pero ahora va la mala

Como nuestro sistema político iba a estar sustentado en la fe, cada vez que alguien metiera la pata en vez de asumir responsabilidad sobre sus hechos le iba a echar la culpa a algún ser divino cuyas intenciones son demasiado diabólicas como para confesar, aunque creo que eso ya pasa.

Ya que la toma de decisiones iba a quedar reducida a un pequeño grupo, seguro formarían algún club de machines del cual las mujeres quedaríamos fuera o reducidas al mínimo, aunque creo, que eso también ya pasa.

Y si alguna de las cabezas cometiera un terrible crimen, entre ellos se encargarían de cubrirle la espalda para que quedara en total impunidad y aquí, también nos sobran los casos en los que eso pasa.

Cuando alguien incurriera en actividades que generaran sospecha nos responderían algo así como: un buen ciudadano no cuestiona los misterios del señor, y créanme también pasa.

Así que como en esta analogía nos ha quedado claro que la realidad se parece mucho al peor de los panoramas, podemos entender porque se dice que la fe muere al último.

miércoles, 13 de marzo de 2013

#Habemus Papam




Alucinamos las historias de horror de los curas pederastas y condenamos a la institución que no sólo los cubrió si no que además los movió de lugar para que siguieran cometiendo los mismos crímenes contra nuevas víctimas. No comprendemos la aberración contra los métodos anticonceptivos en un mundo plagado de enfermedades venéreas y niños que llegan al mundo en situaciones en las que no eran deseados. Nos cuestionamos cómo es que una religión cuya fe asegura que el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios divide los derechos y obligaciones de sus fieles por género, preferencias sexuales y categorías. Y aun así, en medio del desconcierto, el enojo y la pérdida de fieles el reality show más grande del mundo rompió records de audiencia.

La elección del Papa fue el ejemplo perfecto de cómo mantener los ojos del mundo atentos a una chimenea. ¿Quién iba a pensar que podría crearse un espectáculo en donde el 80% de la imagen iba a ser sólo una chimenea? Que dos veces al día sacaba humo: negro para anunciar que el juego continúa, blanco que llegó a su fin. Y no uso la palabra “espectáculo” de forma peyorativa, sino con la emoción y expectativa que un evento como este genera. Como elemento extra una gaviota, símbolo universal de libertad que cómodamente se postró sobre la observada chimenea durante un largo rato previo al gran anuncio, el humo blanco.

Y Habemus Papam Jorge Mario Bergoglio, argentino, nombrado cardenal por Juan Pablo II. Ahora Francisco. Con un historial que lo relaciona a la acusación por haber entregado a sacerdotes al ejército durante la dictadura Argentina a lo que el respondió que hizo lo que pudo con la edad que tenía y las pocas relaciones con las que contaba para abogar por las personas secuestradas por el ejército  hasta haber calificado la legislación argentina sobre el matrimonio homosexual y la adopción de niños por parte de homosexuales como una movida del diablo.

Francisco  empieza en medio de las esperanzas que trae la renovación a una urgida comunidad católica y el fuego de las acusaciones que no obra del demonio sino de sus mismos miembros pesa sobre la institución, sumadas a las historias sobre la vida de Jorge Mario Bergoglio que saltaron a la luz con la misma rapidez que los chistes en las redes sociales.  

Fueron tendencia Juan Pablo II nombre que apostaban elegiría el nuevo papa, #HabemosPapam tan pronto se asomó el humo blanco, #Bergoglio, #TeRogamosSeñor y #Jesuita en México. En Estados Unidos #RemplazalostítulosdepelículasconelPapa como “ como perder un papa en 10 días” o “Los juegos del Papa” y en Argentina #LosArgentinosDominamosElMundo, #MESSIas y #LaBarraDelPapa que fue su principal porrista. Y así ocurrió el milagro, cuando el contenido de las redes sociales se llenó si no de fé, si de sus palabras.