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miércoles, 13 de febrero de 2013

Ana Gabriela Guevara no corras cobarde... o mejor sí


No es ningún secreto que los deportistas mexicanos tienen que pasar las de Caín para lograr grandes triunfos. Porque no son apoyados económicamente y porque sus triunfos son fruto del esfuerzo de ellos y quienes los rodean que prácticamente dejan todo para dedicarse al deporte. Tampoco es un secreto que en el futbol el tema tenga más ceros tras el signo de pesos. Oswaldo Sanchez gana en promedio $80,000 al día. Por ejemplo, según la CONADE un medallista de oro mexicano gana $500,000 por medalla, $250,000 si es de plata y $125,000 bronce. Pero el ingreso de las medallas es sólo una parte, porque las grandes cifras vienen por parte de los patrocinadores, esto claro, ya que se han vuelto famosos, en el 2008 SPEEDO le pagó a Michael Phelps 1 millón de dólares por haber roto el record de más medallas en una justa olímpica. También Ana Gabriela Guevara obtuvo durante su carrera deportiva patrocinios de distintas marcas desde bancos hasta bebida energéticas. La popularidad como deportista la llevó a iniciar una carrera política que la tiene hoy en el Senado, ¿o llegó al puesto porque necesitaban a alguien que corriera rápido? ¿O fue por sus amplios conocimientos legales? ¿O su experiencia en la política?
Estas preguntas surgen porque hoy Ana, es tendencia en las redes sociales, el motivo, que mal miró el oro olímpico que obtuvo la selección nacional de futbol. La razón: que los futbolistas obtienen mayores ingresos que el resto de los deportistas y por lo tanto el camino es menos sufrido, no habría habido tanto escándalo si no hubiera agregado lo siguiente:
“A mí no me satisface, es una medalla de Oro, una que no tengo, pero no es comparativo (sic). México, si de verdad tuviera esa contundencia y esa fuerza, pues empiezas ganado desde el primer partido, y México brincó la tablita de ‘Chanfle, como dice Chespirito, no fue contundente, muchos pensaron que se iba a quedar en el segundo partido, no fue una Selección contundente como Nigeria en el 2000, no fue la Argentina del 2004″.
Un usuario en twitter apuntaba si la analogía de Ana de los futbolistas y el resto de los deportistas podría aplicarse a la de los legisladores plurinominales, a quienes,  como lo dijo ella “les dan todo”. Seguramente sí. Un consejo Senadora, la próxima vez que le hagan una pregunta, haga lo que mejor sabe hacer: échese a correr.

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