¿Quién
dijo que los Mexicanos no somos tolerantes? Si a algo estamos acostumbrados es
a permitir al grado de lo absurdo que las cosas sucedan y cuando ya nos vemos
muy bravos hacemos preguntas, nos dan respuestas idiotas y seguimos tolerando.
Ernesto
Cordero respondió a la prensa que en el sexenio de Felipe Calderón la maestra
Elba Esther no fue detenida porque ellos no vieron nada. Nos queda claro, la
miopía se extendía dese la negación al imposible que era mantener un estilo de
vida como el que tenía la maestra con las cantidades que declaraba ante
hacienda, hasta la incapacidad de ver
los alcances del crimen organizado. Y luego aplicó la respuesta no. 2
del político en apuros: si ya no te puedes defender, reparte la culpa. “No sólo
somos nosotros para culpar, ahí está Fox, ahí está Zedillo, ahí está Salinas”.
Y entonces nosotros, toleramos.
Un
abogado denuncia a un delegado de extorsión. El delegado lo niega y dice que
fue hackedo. Pasan unos días y el abogado retira las acusaciones. Todo huele a
arreglos que ya no nos quisieron contar y nosotros toleramos.
El
hermano de Fernando Larrazabal es grabado recibiendo grandes cantidades de
dinero en un casino, él argumenta que se trata de un cobro por la venta de
quesos. Seguramente de esos mismos quesos consumía la maestra Elba Esther, por
lo de los altos precios. El presidente municipal dice que pondrá a consulta su
probable renuncia. Pasa un tiempo, el hermano incómodo queda en libertad, los
afectados retiran la denuncia y otra vez huele arreglos y nosotros toleramos.
Rubén
Escamilla entonces delegado de Tlahuac fue grabado recibiendo favores sexuales
a cambio de un puesto, él aseguró que se trataba de un acto creado para
quitarle dinero, pidió una disculpa, ahora es diputado en la Asamblea
Legislativa del DF y nosotros toleramos.
Jorge
Emilio González es grabado en conversaciones en donde le ofrecen un soborno
millonario, es parte de la investigación por la muerte de una mujer en Quintana
Roo, detenido por el alcoholímetro por manejar con, él dijo, cuatro tequilas
encima, se cambia el nombre, se ampara porque le dio frío, cumple su condena
después. Y sigue siendo senador y nosotros toleramos
Así
que la próxima vez que le llegue una carta amable de hacienda recordándole
contribuir con sus obligaciones puede intentar alguna de las siguientes
respuestas:
-
Lo siento no la vi.
-
Es que me hackearon
-
Soy una víctima.
-
Yo sólo vendo quesos.
-
Me pusieron un cuatro.
O ya
en el peor de los casos puede responder: Se ha usted confundido, mi nombre real
es Jorge X.
Digamos que somos muy vulnerables a las leyes de México. Uno, como mortal, lleva las de perder, lamentablemente.
ResponderEliminarY otra, tenemos una memoria de corto plazo.
Toleramos...hace tiempo pienso que la sociedad mexicana es la más apática del mundo...
ResponderEliminarno entiendo porq somos tan tolerantes con los politicos y con los ciclistas no nos toleran y nos dan el "aventón" y ahi nadie dice nada
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