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martes, 19 de febrero de 2013

Por favor señor secretario de seguridad pública del DF, ¿podrían hacer su chamba?


Cuando nos despedimos de nuestra familia por la mañana, en una ciudad tan caótica como puede llegar a ser el Distrito Federal, muchas cosas pasan por nuestra cabeza, nos preocupa que no sean víctimas de la delincuencia, que no vayan a ser asaltados, que un loco neurasténico no los agarre a golpes por haberse cruzado en su camino, que un camión de basura no les vaya a caer del segundo piso, que un Senador con cuatro tequilas encima no tome la misma ruta, que no les caiga una bala perdida mientras ven cómodamente una película en el cine, pero lo que tiene una mayor probabilidad de suceder es que sean arrollados por un conductor que no respetó el reglamento de tránsito. Son más las personas que mueren víctimas de un accidente de tránsito que de un homicidio. Conductores de microbús que seguramente muchos de ellos no tienen la edad ni para sacar una licencia, hacen paradas adentro de las vías rápidas, a las que supuestamente no deberían ni siquiera entrar, cambian de carriles para rebasar a los demás microbuses, no respetan los límites de velocidad, suben más pasaje del debido, a algunos los llevan como murciélagos colgados de la puerta y para quienes no se puedan dar una idea de la calidad de estos conductores, imaginen que los taxistas, cuyas madres son las beneficiarias de una buena dosis de mentadas diarias, se refieren a ellos como los PECERDOS.
Pero no son los únicos, los conductores particulares también tenemos una buena dosis de irresponsabilidad tras el volante. Sí, el no tan Niño Verde sería el ejemplo más reciente de cómo nos vale gorro el otro cuando nos ponemos detrás del volante, nos estacionamos en doble fila, nos paramos encima de los cruces peatonales, creemos que el foco amarillo de los semáforos quiere decir “acelera, todavía llegas”, nos paramos en medio de un cruce, no le hace que los del otro sentido no vayan a pasar, ya pasaré yo en el siguiente siga y así podríamos irnos con una lista enorme. Es más, puedo asegurarles que son pocos los conductores que saben que en reglamento de tránsito del Distrito Federal la preferencia la tienen en este orden:
1-    PEATONES
2-    TRANSPORTE PÚBLICO
3-    CONDUCTORES PARTICULARES
4-    VEHÍCULOS DE CARGA
¿Porqué nadie lo sabe? Porque NADIE ha leído alguna vez el reglamento. Esto podría matar a carcajadas al ciudadano de cualquier otro país en dónde no sólo presentan un examen de manejo, si no se preparan durante meses para aprobarlo. En el DF esto no es necesario, hubo una época en la que sí, había que presentar un examen, o bueno, pagar para no tener que presentar el examen. Fue justamente la corrupción en estos lugares lo que llevó al resultado más inteligente que pudo imaginar nuestra política mexicana, en donde había dos opciones; una de ellas era a acabar con la corrupción, ellos decidieron, acabar con los exámenes, hacer de sacar la licencia un mero trámite administrativo y que además el documento ni siquiera sea considerado como oficial.
RISA LOCA #2, hemos llegado al límite de lo absurdo cuando las organizaciones civiles tienen que acercarse al secretario de seguridad pública del DF para pedirle que por favor: hagan valer el reglamento de tránsito, es decir, que sean tan amables, de hacer su trabajo.

Es para llorar, pero hay en esto una enorme realidad, nadie respeta lo que no conoce. ¿Lo habrán leído alguna vez?

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