Hay
costumbres en la política que se utilizan para desviar la atención, frases
hechas que distraen a la gente del punto importante. Bien dicen que la mejor
defensa es el ataque y para algunos este es un arte que hay que explotar. NO
hay mejor ejemplo que le del diputado José Rangel Espinosa, balconeado primero
en twitter por uno de sus compañeros, el diputado Panista Juan Pablo Adame, al
subir a las redes sociales la fotografía del automóvil de José Rangel, que en
vez de placas, tenía una charola del poder legislativo. Al ser cuestionado por
la prensa, el diputado del Mercedes, como ahora se le conoce, dijo dos cosas:
que el auto no era suyo, era de su hijo, y que esté tenía una discapacidad y
era un lujo que había querido darse. A ver, a ver, a ver, pausa: pues con más
razón, si el auto es del hijo, ¿por qué trae una charola de la cámara de
diputados si el legislador es el papá? Y además, ¿qué importancia tiene el tema
de la discapacidad?
CORTINA
DE HUMO #2- “Quiso golpear a un partido, a un político y finalmente lo que
logró fue que se le revirtiera esa mala vibra porque cometió un error-“
¿De
verdad quiso golpear al partido? Me parece que los golpes más duros que ha
recibo el tricolor vienen de la fama y actos de sus propios militantes. Es como
decir que la deuda de Humberto Moreira fue inventada para pegarle al PRI.
Después
dijo que quería contribuir a la educación política de Juan Pablo Adame, porque
lo que hizo estuvo muy mal, José Rangel agregó:
-
el auto no tiene placas porque no circula
-
mi hijo lo compró como un auto de colección
-
está estacionado en la Cámara
-
y las placas fueron un regalo de la empresa que
hizo la publicidad de mi campaña
Ante
toda esta historia podemos creer dos cosas
-
Que el hijo de 26 años de José Rangel Espinosa
compró un coche de más de 1 millón de pesos para tenerlo guardado y decidió
guardarlo en la oficina de papá, llámese, la cámara de diputados.
O
-
Que así como la agencia de publicidad le hizo al
diputado una buena campaña, también le ayudaron a diseñar una muy buena
historia.
Y
para terminar, una seña de que la cabeza de nuestro legislador está muy lejos
de la realidad del país, dice que es “normal” que un joven de 26 años se compre
un coche así. Normal… entre los hijos de los políticos será.
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