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viernes, 15 de febrero de 2013

Yo quiero ser hijo de diputado


Hay costumbres en la política que se utilizan para desviar la atención, frases hechas que distraen a la gente del punto importante. Bien dicen que la mejor defensa es el ataque y para algunos este es un arte que hay que explotar. NO hay mejor ejemplo que le del diputado José Rangel Espinosa, balconeado primero en twitter por uno de sus compañeros, el diputado Panista Juan Pablo Adame, al subir a las redes sociales la fotografía del automóvil de José Rangel, que en vez de placas, tenía una charola del poder legislativo. Al ser cuestionado por la prensa, el diputado del Mercedes, como ahora se le conoce, dijo dos cosas: que el auto no era suyo, era de su hijo, y que esté tenía una discapacidad y era un lujo que había querido darse. A ver, a ver, a ver, pausa: pues con más razón, si el auto es del hijo, ¿por qué trae una charola de la cámara de diputados si el legislador es el papá? Y además, ¿qué importancia tiene el tema de la discapacidad?
CORTINA DE HUMO #2- “Quiso golpear a un partido, a un político y finalmente lo que logró fue que se le revirtiera esa mala vibra porque cometió un error-“

¿De verdad quiso golpear al partido? Me parece que los golpes más duros que ha recibo el tricolor vienen de la fama y actos de sus propios militantes. Es como decir que la deuda de Humberto Moreira fue inventada para pegarle al PRI.


Después dijo que quería contribuir a la educación política de Juan Pablo Adame, porque lo que hizo estuvo muy mal, José Rangel agregó:

-       el auto no tiene placas porque no circula
-       mi hijo lo compró como un auto de colección
-       está estacionado en la Cámara
-       y las placas fueron un regalo de la empresa que hizo la publicidad de mi campaña

Ante toda esta historia podemos creer dos cosas

-       Que el hijo de 26 años de José Rangel Espinosa compró un coche de más de 1 millón de pesos para tenerlo guardado y decidió guardarlo en la oficina de papá, llámese, la cámara de diputados.
O
-       Que así como la agencia de publicidad le hizo al diputado una buena campaña, también le ayudaron a diseñar una muy buena historia.

Y para terminar, una seña de que la cabeza de nuestro legislador está muy lejos de la realidad del país, dice que es “normal” que un joven de 26 años se compre un coche así. Normal… entre los hijos de los políticos será.



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